Más del 55% de los argentinos considera que Manuel Adorni debería renunciar como jefe de gabinete por el escándalo de gastos injustificados, según una encuesta reciente de Management & Fit, mientras un 24% pide licencia hasta que la Justicia aclare los hechos.
En la sesión de Diputados, Adorni quedó expuesto por su incapacidad para responder preguntas sin un libreto prefijado, requiriendo múltiples cuartos intermedios para consultar a asesores y al presidente Javier Milei, quien actuó como "jefe de la barra brava" hostigando a opositores y periodistas.
El oficialismo salió conforme por evitar metidas de pata mayores, pero la oposición destaca debilidades y la necesidad de apoyo total del gabinete y el presidente. La vía parlamentaria para censura es improbable sin mayorías (requiere 129 votos en Diputados), pero depende de la evolución judicial.
El caso gana relevancia como segundo problema nacional tras la economía, vinculado a corrupción y créditos del Banco Nación a funcionarios, afectando la imagen del gobierno.