El panel de Duro de Domar profundizó el fracaso de Manuel Adorni en el Congreso, donde no explicó su incremento patrimonial ni los viajes lujosos de su familia por 30.000 dólares, y dejó abierto el caso que ahora se percibe como símbolo de corrupción del gobierno.
Adorni leyó un libreto sin responder sobre gestión ni patrimonio, convirtiéndose socialmente en la cara de la corrupción pese al apoyo oficial. Lo compararon con Herminio Iglesias quemando un cajón de Alfonsín en 1983, un escándalo que simbolizó la derrota peronista.
Revelaron abusos como custodia presidencial usada por su esposa como Uber para ir a bares como La Ferretería a las 4 de la mañana, información pública no espionaje según el panel. Rodolfo Taylade detalló estos privilegios desde que era vocero.
Criticaron que Adorni no abra la Sala de Periodistas de Casa Rosada y victimice al gobierno, mientras periodistas acreditados como Rodrigo Jorge reclaman acceso. El caso no cerró y agranda quilombos para La Libertad.