Manuel Adorni negó enfáticamente presentar la renuncia como jefe de Gabinete durante su exposición obligatoria en el Congreso, afirmando que se la aguanta y sigue al frente del gabinete más reformista de la historia, confiado por el presidente.
En su discurso, nervioso y sobrador según el análisis del programa, Adorni leyó un informe técnico, evadió preguntas sobre escándalos personales como coimas y corrupción, derivando responsabilidades a la justicia, y pidió perdón a la ciudadanía sin aclarar detalles pese a la interpelación opositora.
Defendió recortes drásticos: 2% adicional en gasto corriente y 20% en gasto de capital, más reducción de estructuras estatales para prosperidad futura, pintando una Argentina irreal y culpando oposiciones pasadas por la pobreza.
El panel criticó que no da la cara por elección sino por Constitución, no respondió nada concreto y busca cerrar escándalos sin éxito, mientras la justicia avanza contra él.