El gobierno de Bolivia califica de proceso conspirativo institucional las protestas que se desarrollan en diversas regiones del país por demandas salariales y de calidad.
El ejecutivo afirma que no cederá el mandato del presidente Rodríguez Paz Pereira, quien asumió en noviembre de 2025, y subraya que enfrenta estos conflictos sin renunciar al poder otorgado.