El presidente Javier Milei visitó el portaaviones nuclear USS Nimitz, en servicio desde 1975, durante un ejercicio naval autorizado por decreto ante posible debate en Congreso. Lo acompañaron el canciller, secretaria y embajador Peter Lamelas.
Panel destacó la significación simbólica que le gusta a Milei, comparándolo con escenas de Top Gun y contrastando con Petri y Bullrich. La oposición de izquierda criticó la visita como degradación de investidura y alineamiento con EE.UU.
Carla Bianchi cuestionó que Milei actúe como embajador extranjero. Otros tildaron al portaaviones de "yanqui ilegal" sin autorización y vincularon a mebotas de Trump. Miriam Bregman lo llamó traición a la patria mientras ajustan jubilados.
Panel ironizó las críticas de izquierda, afirmando que Milei goza de buena salud ante ellas.