El líder de la CGT, integrante del triunvirato, continuó su discurso en la Plaza de Mayo exigiendo una Argentina con justicia social e igualdad. Denunció que el gobierno de derecha ignora la pobreza real en villas y pueblos del interior, invitándolo a recorrer barrios como Constitución y la villa del padre Toto.
Reclamó diálogo con el gobierno, acusado de promover destrucción y divorcio de la realidad social, mientras la CGT se presenta como constructora de paz social y defensora del bien común. Invocó la cultura del encuentro del Papa Francisco contra el "sálvese quien pueda".
Criticó la falta de libertad verdadera sin comida en las casas ni acceso a educación, convocando a imaginar un futuro con unidad, protesta responsable y un nuevo contrato social centrado en la producción, desarrollo y trabajo digno.
Finalizó exaltando la patria, los trabajadores y la CGT, llamando a participar en la construcción sobre lo destruido.