La CGT analiza un posible paro general desde su sede en Azopardo, con dirigentes como Hugo Moyano y Juan Carlos Arguello de Camioneros impulsando intensificar el plan de lucha, pese a movilizaciones previas al 1 de mayo que reunieron menos gente de lo esperado.
Panelistas señalan debilidad sindical por desprestigio histórico, baja afiliación y aceptación tácita de reformas laborales que preservaron aportes compulsivos. Ausencia de movimientos sociales y falta de locomotora clara en protestas, en contexto de paritarias pisadas y caída de poder adquisitivo.
Se compara con crisis pasadas como 2001, destacando que el actual escenario no calza con estándares de explosión social, pese a críticas opositoras.