El gobierno de Javier Milei adoptó un estilo agresivo y descalificador similar a la nueva derecha global, con hipérboles y visión de adversarios como enemigos, un cambio desde la democracia post-83 hasta el kirchnerismo.
Este enfoque agrada a su electorado duro pero perjudica a votantes blandos del PRO y Patricia Bullrich que esperaban moderación, en un gobierno que se desgasta en su tercer año con menos recursos electorales.
Panelistas como Rocío Sánchez analizan que Milei no cuida a moderados soportando el ajuste, mientras el pacto Alfonsín-Menem muestra un pasado de diálogo superado por el siglo XXI.