Manuel Adorni y su familia se alojaron cinco noches en una habitación de lujo del hotel Llao Llao en junio de 2024, pero se fueron sin pagar la estadía inicialmente, según fuentes del hotel y periodistas. Los gastos totalizaron cerca de 4,9 millones de pesos por habitación, comidas, peluquería y excursiones, equivalentes a unos 9 millones ajustados por inflación.
El primer pago se realizó tres meses después, el 19 de septiembre de 2024, desde una cuenta en HSBC donde ninguno de los Adorni tiene cuenta registrada, y el segundo en noviembre. La factura estaba a nombre de Adorni, pero surgen dudas sobre el origen de los fondos en el marco de la causa por enriquecimiento ilícito. El arquitecto Matías Tabar declaró que recibió 245 mil dólares en efectivo por remodelar la casa de Adorni en Indio Cuá, duplicando su valor original, y entregó chats donde Adorni le ofrece ayuda legal antes de declarar.
Panelistas como María Eugenia Talerico, ex titular de la UIF, y Pablo Gileano, diputado UCR, critican duramente a Adorni por mentir sobre su patrimonio, viajes no declarados y pagos en efectivo sin facturas. Se menciona posible dádiva por dejar ir sin pagar a un funcionario público, vínculos con contratistas estatales como Marcelo Grandío y gastos en Aruba, Canadá y Punta del Este. Adorni evadió preguntas en conferencia de prensa sobre el tema.
La discusión destaca contradicciones en declaraciones juradas, compras post ingreso al gobierno y falta de explicación sobre origen de dólares cash. Periodistas revelan que el total adeudado supera hallazgos en causas como Antonini Wilson, y exigen transparencia ante la ciudadanía, no solo la justicia.
El escándalo genera tensiones internas en el gobierno, con ministros debatiendo su alejamiento, mientras Adorni insiste en que no usó fondos públicos, pero ignora preguntas sobre prestamistas privados.