La interna del peronismo bonaerense por el poder y la candidatura presidencial se intensifica con el enojo de Máximo Kirchner contra la CGT por omitir a Cristina Fernández de Kirchner en el acto del 1° de mayo, mientras militan con Axel Kicillof. Panelistas destacan que los gobernadores desconocen el liderazgo de Cristina y surge un flirteo con Miriam Bregman del Frente de Izquierda.
Kicillof se reúne con sindicalistas como Pablo Moyano y Andrés Arguello en La Plata, blanqueando una sociedad entre kirchnerismo duro e izquierda que antes era proxy en protestas. Cristina busca mantener control como "madre política", pero enfrenta rencores y venganzas en un peronismo que parece un archipiélago fragmentado.
La discusión por izquierda incluye coqueteo táctico con Bregman, quien visitó a Cristina y usa narrativa similar sobre proscripción. Posibles rupturas con Kicillof, que necesita núcleo duro cristinista y centro para competir, mientras surgen candidatos como Sergio Uñac y Ricardo Quintela peleado con Cristina.
La fragmentación depende del desempeño de Javier Milei: Kicillof confronta desde centro, kirchnerismo pide oposición ideologizada total.