Manuel Adorni, vocero presidencial, enfrenta una investigación judicial por no poder justificar gastos por 725 mil dólares en dos años, incluyendo 365 mil en viajes y gastos, 335 mil en deudas hipotecarias y 245 mil en refacciones de lujo en su casa del country Indio Cuá, según declaró el arquitecto Matías Tabar ante el fiscal Policita.
Panelistas cuestionan cómo financió estas operaciones con un salario bruto anterior de 3,5 millones de pesos mensuales como economista y panelista en medios, ya que su esposa Betina era monotributista categoría A con ingresos bajos. Adorni compró propiedades sin vender las anteriores y realizó 18 viajes lujosos, como a Punta del Este y Aruba, con gastos de miles de dólares por viaje, mientras prometió justificar todo a mitad de año.
La justicia investiga pagos en efectivo, préstamos a jubiladas y policías por 30 mil dólares, invitaciones a Disney para hijos de compañeros de colegio y llamadas de Adorni al arquitecto para entorpecer la pesquisa, según denunció Marcela Pagano. Declaraciones juradas iniciales lo muestran con ingresos medianos, complicando la explicación de movimientos cash en remodelaciones detalladas en un Excel presentado por Tabar.
Expertos destacan que como funcionario público debe demostrar el origen de cada peso, incluyendo transferencias bancarias obligatorias para montos altos, y comparan con multimillonarios como Luis Caputo, pero Adorni no tenía ese patrimonio previo ni facturas de su esposa para 2024-2025.