Las defensas de los imputados en el juicio por los cuadernos de la corrupción sometieron al periodista Diego Cabot a 12 horas de interrogatorio exhaustivo, en un hecho inédito calificado como un "pelotón de fusilamiento simbólico" y un apriete para desacreditarlo y vincularlo al lawfare.
El panel de Wifi 24 denuncia una estrategia liderada por Cristina Fernández de Kirchner similar a la usada en la causa Vialidad, donde todos los abogados saltan sobre testigos clave para hacerlos contradecir o enojar. Cabot, quien descubrió los cuadernos y los entregó sin publicarlos a la Justicia, soporta preguntas impertinentes sobre su vínculo con el fiscal Carlos Stornelli, custodia rechazada por protección familiar y fuentes periodísticas, mientras el sistema de transmisión se corta deliberadamente.
Graciela Ocaña califica la situación de "indignante" y "vergüenza", exigiendo que el tribunal detenga el abuso en esta modalidad híbrida que favorece a abogados cómodos vía Zoom. Se muestran videos de Oscar Centeno filmando entregas de coimas con José Báez y menciones a Julio De Vido, confirmando la red de pruebas independientes más allá de los cuadernos.
Los arrepentidos, como José López, no se plegaron a la retractación de empresarios que ahora alegan extorsión, y el tribunal rechazó revelar fuentes de Cabot pese a presiones. El debate destaca la valentía de Cabot, premiado internacionalmente, frente a mafiosos, en la mayor causa de corrupción con empresarios poderosos en el banquillo.