Los defensores de los acusados en el juicio por los Cuadernos de la corrupción sometieron a Diego Cabot, el periodista que reveló el escándalo, a más de diez horas de declaración como testigo, con el objetivo de quebrarlo, hacerlo revelar sus fuentes y denunciarlo después, en una estrategia planeada en usinas kirchneristas para desacreditarlo como hicieron fallidamente con los cuadernos y arrepentidos.
El periodista presentó pruebas como fotografías, videos y documentos que validaron sus revelaciones, respaldadas por arrepentidos como José López y el chofer Centeno, en una causa instruida por Claudio Bonadio contra Cristina Kirchner, acusada de jefa de asociación ilícita, que ella misma teme le signifique 15 años de prisión, comparado con el 10% de Vialidad versus el 90% de Cuadernos.
Panelistas denuncian una emboscada intolerable, con jueces como Enrique Méndez Señorín, Fernando Canero y Germán Castelli permitiendo que Cabot sea tratado como acusado en lugar de los imputados, mientras Ricardo Jaime declaró solo 45 minutos; exigen que los jueces intervengan ante esta carnicería que beneficia a corruptos.
La estrategia incluye atacar el documental de La Nación y una denuncia civil, pero no invalida pagos y coimas confirmados; todo en vivo, con Cabot estoico respondiendo contradicciones fabricadas de declaraciones previas ante Carlos Stornelli y Fabiana León.