El periodista Diego Cabot lleva más de 10 horas declarando como testigo en el juicio por la causa de los cuadernos de las coimas, donde investigó personajes involucrados en gas licuado y otros delitos. Los defensores de los acusados lo emboscan con preguntas repetitivas para desgastarlo y desacreditarlo.
Panelistas denuncian un "tormento" orquestado para amedrentar testigos, con jueces permitiendo sesiones maratónicas sin cuarto intermedio, mientras tratan con indulgencia a acusados como Ricardo Jaime, quien declaró solo 40 minutos. Critican la defensa por atacar al periodista que abrió la caja de pruebas por "interés periodístico".