Ahora, Kicillof decidió cortar el 80% del SAE financiado por la provincia, mientras la Nación sigue aportando su 20% vía Ministerio de Capital Humano. Ante la caída de recursos provinciales por coparticipación y aumentos de gasoil, el gobernador rediseña toda la política de asistencia alimentaria a escuelas y familias, pese a quejas previas al Ministerio.
El panel cuestiona la intermediación de punteros, intendentes y consejeros escolares, que usan la ayuda para canje de votos y poder político, frente al modelo de Javier Milei de transferencias directas como AUH, que evita gerentes de la pobreza. Reconocen necesidad de comida en colegios para chicos carenciados, pero critican el modelo peronista heredado de Alfonsín con PAN como herramienta clientelar.