Horacio Rodríguez Larreta confirmó su candidatura a jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y criticó duramente la gestión de Jorge Macri, revelando que de unas 30 personas de su equipo quedaron solo tres en el gabinete. Explicó que Macri lo ponderaba como un genio durante la campaña pero luego lo despidió masivamente, sorprendiendo por la falta de continuidad en una gestión que él considera exitosa.
Denunció que la ciudad está más sucia que nunca, con olor a pis en las calles, contenedores sin vaciar y un aumento de personas durmiendo en la calle en todos los barrios, no solo en zonas específicas. Propuso una respuesta integral con presencia estatal, asistentes sociales junto a cada persona en situación de calle y políticas sociales completas, criticando los desalojos como logro publicitario sin solución real que solo desplazan el problema.
Cuestionó la política de priorizar hospitales solo para porteños, recordando casos como una embarazada de Merlo que viaja dos colectivos para ser atendida, y defendió que Buenos Aires es capital de todos los argentinos cuyo consumo genera ingresos vía Ingresos Brutos. Acusó a la gestión actual de libertarizarse, alineándose con La Libertad Avanza en elecciones recientes y cambiando políticas como la integración de villas iniciada en 2009 bajo Mauricio Macri.
Defendió su experiencia en mantenimiento delegando a comuneros, logrando la ciudad más limpia, y criticó el foco en adjetivos políticos sobre resultados concretos como baches tapados o respuesta del 911. Habló de volver a empezar como legislador con un bloque creciente y pasión por la gestión, mencionando su paternidad reciente y no resignarse a que Argentina sea una trampa.
Respondió preguntas lúdicas rechazando comprar auto usado a Patricia Bullrich o Adorni, y diferenciándose de extremos como Axel Kicillof o Milei por creer en el desarrollo con experiencia.