El panel de Duro de domar profundiza en el escándalo de Manuel Adorni, portavoz presidencial, quien pagó 245 mil dólares en efectivo por reformas en su casa de Indio Cuá tasada en 120 mil dólares, 14 millones de pesos cash en muebles y construyó una cascada inspirada en Aruba por sugerencia del constructor Matías Tabar, todo sin trazas bancarias pese a sus críticas a la corrupción.
Javier Milei defiende nervioso a Adorni desde Estados Unidos, mientras Patricia Bullrich exige explicaciones y se menciona billeteras cripto con 3 millones de dólares y vínculos con Pagano en hipotecas simuladas. Ahora surge que Adorni viajó en vuelo privado a Punta del Este, donde participó en una cena en casa de Marcelo Grandío durante carnaval con cubierto de mil dólares por persona, violando la ley de ética pública que prohíbe regalos de empresarios con contratos estatales.
Grandío, productor de TV Pública y amigo de Adorni, habría usado la recaudación para pagar el avión, según rumores en Casa Rosada. El panel lo tilda de "grasa" por ostentación como autos lujosos, dientes y parrilla de 15 mil dólares sin repello, comparándolo con narcos que muestran riqueza. En gobierno lo llaman "Bob el constructor" por pedir lujos obscenos como pileta climatizada.
La Justicia investiga comunicaciones entre ambos y sobresueldos libertarios. Ariel Lijo maneja causa Libra, donde Adorni pide jubilación limpia. El tono es de fracaso gubernamental: 6.000 personas colas bajo lluvia en Moreno por 60 puestos en frigorífico, reflejando desempleo pese a promesas de inversión.