Patricia Bullrich sugirió al presidente Javier Milei que corra del cargo a Manuel Adorni, jefe de gabinete, para frenar la sangría política derivada de las investigaciones judiciales sobre su patrimonio.
El escándalo genera tensiones internas en el gobierno: Karina Milei defiende a Adorni pese a los pedidos de salida, mientras Bullrich muestra independencia con gestos como saludar a Mauricio Macri y reunirse con dirigentes uruguayos. Martín Menem niega ser reemplazo y asegura quedarse en Diputados.
El panel debate hipótesis sobre la continuidad de Adorni: pararrayos para Milei, compromisos ocultos o sobresueldos como en escándalos pasados. Critican que el ruido opaque buenas noticias económicas como la mejora en la calificación de deuda argentina y subas de bonos hasta 9%.
Se menciona fricción por la reforma política: Bullrich propone alternativas a eliminar las PASO para consensos, pero Karina Milei insiste en suspensión total. El caso recuerda la salida rápida de otro funcionario por transparencia, que benefició electoralmente al gobierno.
Analistas ven un gobierno de dos cabezas con Milei en exterior y Karina en política interna, pero el costo político de sostener a Adorni es alto y afecta la imagen anticorrupción.