La Corte Suprema declaró inconstitucionales las reelecciones indefinidas en todo el país, frenando intentos como los de exgobernadores Juan Manzur y Sergio Uñac, pero Axel Kicillof busca aprobación legislativa para permitirlas en intendentes bonaerenses como prenda política para unir su movimiento y competir por la presidencia.
La Cámpora y Cristina Kirchner aceptan la votación con condiciones, mientras Sergio Massa se opone por contradicción histórica con su apoyo previo a límites en el gobierno de María Eugenia Vidal. Sergio Berni y Miguel Pichetto presionan a Kicillof para alinearse con Cristina, pero intendentes como Mario Secco y Mayra Mendoza lo respaldan, reconociendo su conducción junto a Eva Perón y Cristina desde San José 1111.
La CGT se distancia de Máximo Kirchner, a quien un líder cegetista llamó "mesías" por criticarlos, y se acerca a Kicillof tras reuniones; el cristinismo responde acusando irrupción de Dante Gebel como outsider religioso promovido por la CGT para renovar el peronismo ante 2027.
Oscar Parrilli exige anular fallo contra Cristina, intensificando la grieta madre-hijo entre Cristina y Kicillof que define el futuro peronista.