El fiscal Franco Picardi destapó un entramado de sociedades y personas que adquirían enormes cantidades de dólares oficiales durante el cepo cambiario, utilizando una "escalerita" de bancos para perder la trazabilidad de los fondos y venderlos en el mercado paralelo con ganancias de hasta el 200%.
En al menos cuatro casos, cobraban coimas del 10 al 15% para habilitar permisos de importación conocidos como CIRAs, necesarios para insumos hospitalarios, industriales y de limpieza. Una sola agencia de cambio manejaba hasta 500 millones de dólares, y con 15 sociedades involucradas, el monto total ascendía a cerca de 9.000 millones de dólares, un tercio de las divisas del agro.
Conversaciones telefónicas, chats y audios prueban el modus operandi, con menciones a "los de arriba" entongados en el Banco Central. Figuras como Elías Pichirilo aparecen en los indicios, junto a complicidad inevitable de altos funcionarios públicos.
La causa, a cargo de Picardi y el juez Ariel Lijo, incluye material probatorio que apunta hacia responsabilidades mayores en el gobierno anterior, comparable a los cuadernos de las coimas pero en el ámbito financiero e importaciones.