El juez del fuero laboral Ojeda finalmente acató la decisión de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo Federal y remitió las últimas 20 causas que retenía, tras intentar entorpecer el proceso.
La Cámara había ordenado que la reforma laboral no podía suspenderse y que el fuero correcto es el contencioso administrativo, no el laboral donde la CGT presentó la demanda. Ojeda se resistía a entregar las causas pese a la medida judicial.
La Corte Suprema rechazó el per saltum, despejando el camino para que el fuero contencioso defina la validez de la ley por vías normales. Esto consolida la certidumbre para el gobierno en medio de la judicialización impulsada por la CGT.