El panel de A la Barbarossa profundizó en la entrevista de Manuel Adorni con Alejandro Fantino, cuestionando su silencio sobre la causa judicial por el origen de fondos de su casa, chats con el contratista Matías Tabar y acusaciones de traición a Cristina Pérez, a quien aludió indirectamente por cancelar un viaje juntos tras criticarlo públicamente.
Los conductores y panelistas debatieron si la "traición" se refiere a filtraciones internas del gobierno, posiblemente de sectores cercanos a Karina Milei o Patricia Bullrich, y criticaron que Adorni victimice su pérdida de privacidad mientras usa custodia pagada por el Estado en boliches. Destacaron que como jefe de Gabinete cobra sueldo público y debe rendir cuentas, revocando la presunción de inocencia en lo político.
Javier Milei defiende a Adorni como honesto pese a inconsistencias, como negar viajes que luego se probaron, y acusa al 95% de periodistas de mentir. El panel lo tildó de inocente o estratégico, comparándolo con casos como Ricardo Echegaray o José, donde corrió funcionarios por menos, y cuestionó si oculta sobresueldos o cripto-negocios.
Discutieron límites éticos entre periodismo y espionaje, mal uso de custodios y la estrategia de Milei de atacar medios para diluirlos en el ecosistema digital. Mónica Gutiérrez, invitada, defendió el rol profesional de periodistas como institución democrática, rechazando generalizaciones.