La CIRA operaba como la llave clave para abrir permisos de importaciones en un esquema de corrupción durante el cepo cambiario, donde funcionarios del gobierno anterior como Sergio Massa y Matías Tombolini liberaban autorizaciones cobrando entre 10% y 15% extra a través de chats, según investiga el fiscal Franco Picardi.
Las empresas accedían a dólares oficiales, los cambiaban al dólar blue para obtener ganancias millonarias y derivaban fondos a sponsors de la AFA mediante Ariel Vallejo de Sur Finanza y Pichirilo, en una trama que algunos califican de megamillonaria desde el inicio de las trabas para importar.
Este mecanismo paraestatal quedó expuesto con chats en poder de la Justicia, involucrando a varios funcionarios en la mira.