La cuarta marcha federal en defensa de las universidades públicas congregó alrededor de 1.5 millones de personas en todo el país, según estimaciones del vice-rector de la UBA Emiliano Giacobitti, con concentraciones masivas en Plaza de Mayo, Mar del Plata y otras ciudades. La manifestación respaldó el reclamo por el cumplimiento de la ley de financiamiento universitario y protestó contra recortes salariales que dejaron a profesores en la línea de la pobreza tras dos años y medio de ajustes.
En Plaza de Mayo, el presidente del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) Franco Bartolachi calificó la movilización como un "abrazo conmovedor de la sociedad argentina" y pidió dialogar para resolver la caída del 45% en transferencias universitarias. El vice-rector Giacobitti rechazó la acusación gubernamental de "extorsión" y denunció que el Ejecutivo fija presupuestos por debajo de la ley, afectando incluso hospitales universitarios como el Clínicas y el Rojo.
Móviles desde la Plaza mostraron desconcentración ordenada con familias, estudiantes y docentes; en Mar del Plata, Adrián Mauché reportó 12 cuadras de gente y regreso de 80 médicos egresados. Carteles exigían "sueldos dignos para docentes" y burlaban a Manuel Adorni con "estudien para no ser Adorni". El gobierno, en mesa política con Karina Milei, Adorni y Toto Caputo, repasó agenda parlamentaria ignorando el tema universitario.
Repercusiones incluyeron apoyo de gobernadores como Maximiliano Pullaro (Santa Fe) y Juan Schiaretti (Córdoba), Axel Kicillof, CGT y FUA; cruce PRO entre Silvia Lospennato y Federico Pinedo sobre obediencia a leyes. Economía desmintió recorte presupuestario publicado en Boletín Oficial, afirmando no hay modificaciones en créditos educativos.