La cuarta marcha federal universitaria continúa en Buenos Aires y otras ciudades argentinas, reclamando al gobierno de Javier Milei que aplique la ley de financiamiento educativo superior que vetó pese a su aprobación en el Congreso. Los manifestantes exigen la transferencia de fondos porque hospitales universitarios no funcionan, docentes y no docentes renuncian por bajos sueldos, y hay deserción estudiantil masiva.
Macarena, profesora secundaria e hija de obreros, defiende la universidad pública como herramienta de movilidad social y exige equilibrar el presupuesto cobrando impuestos a ricos como Galperín en lugar de recortar educación. Mercedes de Mendieta, docente de la UBA y del Frente de Izquierda Unidad, denuncia que el gobierno incurre en ilegalidad al no ejecutar el presupuesto, con un 57% de recomposición salarial adeudada y becas congeladas en 35.000 pesos.
Docentes ganan entre 200.000 y 250.000 pesos por 10 horas semanales, lo que obliga a pluriempleo en apps de delivery o Uber. El panel en estudio critica la política del gobierno, que prioriza el equilibrio fiscal y pagos al FMI con recortes de 2,5 billones, mientras la justicia falló a favor de las universidades pero el Ejecutivo apeló.
La universidad pública se presenta como pilar de excelencia científica, hospitales propios y formación de profesionales clave para el futuro del país, con llamados a defenderla como política de Estado inalterable.