Estudiantes de Medicina de la UBA denuncian un deterioro brutal en la formación profesional por recortes presupuestarios, con deserción docente y estudiantil, aulas superpobladas y falta de insumos en laboratorios del CONICET como el INVIRS que estudia VIH/SIDA.
En la cuarta marcha universitaria hacia Plaza de Mayo, reclaman la aplicación de la ley de financiamiento aprobada seis veces por el Congreso, que el gobierno de Javier Milei se niega a cumplir pese a que implica el 0,23% del PBI o 1400 millones de dólares. Docentes ad honorem ganan hasta 300 mil pesos, incompatibles con la vida, y hay 10 mil docentes salidos del sistema en 23 años.
El gobierno, vía Sandra Petovelo, lanza un micrositio con datos de universidades y critica que la UBA quiere el 95% de refuerzos para hospitales. Hubo cruces con subsecretario Alejandro Álvarez y Jacobi, acusados de mentir. Analista Gabriel Slavinsky advierte que la marcha frena la batalla cultural de Milei en salud y educación, con masividad que trasciende lo político.
Estudiantes ven ataque a universidad y salud pública, con recortes en programas como VIH y epidemia de sífilis. Exigen priorizar presupuesto sobre escándalos de corrupción, recordando victorias como la del Garrahan con 61% de aumento.