El gobierno aplicó recortes por casi 78 mil millones de pesos en el sector universitario en la previa de la marcha federal, incluyendo 5 mil millones en infraestructura educativa, paralizando obras en la Casa del Conicet y hospitales universitarios.
Panelistas criticaron la "motosierra" oficial que prioriza armamento y bancos privados sobre la educación pública de calidad reconocida internacionalmente, que se expandió en el Gran Buenos Aires y provincias permitiendo a primeras generaciones de estudiantes acceder cerca de sus hogares.
Los recortes deterioran edificios y rutas universitarias, empujando hacia universidades privadas y afectando el futuro de familias que ven en la universidad pública un salto social para sus hijos, como médicos saliendo de entornos humildes.
La universidad pública argentina, con referentes como la UBA y sedes del interior de nivel extraordinario, genera orgullo familiar y es fundamental para el país en todas las áreas.