Julio De Vido, ex ministro condenado por Once, recibió prisión domiciliaria por agravamiento salud avalado por pericias. Paolo Menghini, padre víctima fatal, aceptó decisión respetando justicia pese a preferir cárcel común.
Menghini criticó "enfermedad de corrupción, codicia" de De Vido que no lo exime de responsabilidad ni olvida víctimas. Insistió en justicia sin venganza.