Julio De Vido, ex ministro condenado por la tragedia de Once, obtuvo arresto domiciliario por agravamiento de su salud física y mental.
Familiares de las 52 víctimas expresan malestar pero respetan la decisión judicial basada en pericias médicas, aunque insisten en su responsabilidad política y administrativa.
Critican que la "enfermedad de la corrupción y codicia" no lo exime, prefiriendo cárcel común pero sin venganza ni odio.