Patricia Bullrich evitó criticar al presidente Javier Milei tras reportes de un estado de emoción violenta en una reunión donde le cortó la palabra a gritos, definiéndolo solo como una emocionalidad importante.
La ministra de Seguridad se negó a comentar detalles de gabinetes o mesas políticas, insistiendo en que no le corresponde opinar sobre el carácter del presidente ni su participación futura en reuniones.
Panelistas ironizaron que algunos ministros deben acostumbrarse a los gritos de Milei o irse, recordando declaraciones previas del jefe de gabinete.