El contratista testigo Tabar confesó en Radio Rivadavia que Manuel Adorni, vocero presidencial, le pagó 245 mil dólares en negro y en efectivo para reformar su casa en Indio Cuá durante 10 meses, donde todo el equipo trabajó sin facturas porque "acá todo el mundo trabaja en negro".
Tabar explicó a Nelson Castro que era imposible facturar servicios como plomería o materiales por miles de dólares, confirmó encuentros personales para recibir los montos en dólares y minimizó su parte al decir que solo no facturó 20 mil dólares de honorarios divididos con su socia, mientras el resto eran pagos a gremios sin facturas.
Reveló una relación cercana con Adorni y su familia, casi de amistad, con charlas tomando mates incluso después de terminada la obra inicial, que se extendió con muebles a medida, remodelación de pileta y extras que elevaron el costo desde un presupuesto de 94 mil dólares a 245 mil.
Adorni contactó a Tabar antes de declarar en la Justicia ofreciéndole abogados, pero este se negó y contó todo en el tribunal; ahora detalla públicamente para defender su sinceridad pese a adorar a Adorni.