Los vecinos de Villa de Lina, Boulogne y Beccar en San Isidro protestan contra el nuevo código de urbanización aprobado en solo 21 días sin participación ciudadana ni estudios de impacto ambiental, permitiendo edificios de más de seis pisos sin cochera y monoambientes de 35 metros cuadrados en zonas inundables, lo que colapsaría la infraestructura con calles rotas, falta de transporte público, baja presión de agua y alta inseguridad.
Denuncian que se premia la sobreconstrucción en fábricas abandonadas convirtiendo el distrito en ciudad dormitorio, ignorando barrios vulnerables como La Cava con 30.000 personas en precariedad sin acceso a vivienda digna, mientras el intendente Ramón Lanús no los recibe y los concejales los tildaron de "barra brava" impidiéndoles ingresar al Consejo Deliberante, incluso a una vecina de casi 80 años como Elda.
Alertan por la pérdida de pulmones verdes como el Golf de Villa de Lina y el predio del Arsenal en Boulogne, único espacio verde de 10 hectáreas que absorbe inundaciones pero ya se urbaniza con barrio privado, pese a que Boulogne solo tiene 8 hectáreas públicas cuando necesita 73; exigen equidad en obras, control de ABL caro sin servicios como colectivos o fumigación de cloacas con ratas, y temen discrecionalidad en oficinas técnicas para excepciones corruptas como en Vicente López.
El conductor acusa a concejales de "caraduras" por esconder negociados turbios al no escuchar reclamos pacíficos, mientras vecinos como Jessica muestran fotos de destrucción de verdes y mensajes de AMArena destacan mugre, droga e inseguridad ignorada en el Bajo de Boulogne.