El panel continúa profundizando en el enriquecimiento ilícito de los hermanos Francisco Adorni y Manuel Adorni, destacando un incremento patrimonial del 84% en menos de un año, con cancelación de un inmueble por 60 millones de pesos en 12 meses, compra de un auto por 8 millones y pagos en efectivo sin facturas.
Se burlan de la parrilla de 15 mil dólares con control remoto instalada por una empresa de Martínez, contrataciones informales a militantes quineristas y falta de tributos. Una panelista defiende al gobierno pero admite creer en las denuncias contra Adorni.
Critican que Adorni se "mejoró" con la función pública, generando violencia social y bronca popular entre laburantes que no llegan a fin de mes, mientras el caso se percibe como llano y fácil de entender comparado con otros escándalos.
El conductor invita a no perder el humor pese al enojo social, pero subraya el daño real al gobierno por estas revelaciones.