Empresarios de diversos sectores, incluyendo textil, de cuero y de cosmética, se manifestaron en contra de las políticas económicas del gobierno de Javier Milei, denunciando el cierre de 25.000 Pymes y la represión policial sufrida durante la protesta.
Los empresarios expresaron su angustia ante la pérdida de puestos de trabajo y la imposibilidad de competir en un mercado con apertura indiscriminada de importaciones y altos costos de producción. Señalaron que la situación actual es la peor de todas, superando crisis anteriores.
Se reportó que muchos empresarios que votaron al gobierno actual se encuentran ahora en quiebra, evidenciando una disociación entre las Pymes y las decisiones políticas. La falta de consumo y la dificultad para acceder a créditos bancarios agravan la situación del sector productivo.
Los manifestantes reclamaron la necesidad de un plan económico que priorice la producción nacional, el trabajo y el consumo, advirtiendo que la apertura indiscriminada de importaciones y la falta de apoyo a las Pymes conducen a un escenario de desindustrialización y empobrecimiento.