Evo Morales reside en Cochabamba, a unas 5 horas de La Paz, y se encuentra "franqueado por gente que lo acompaña", según informan desde Bolivia. Desde allí, ha criticado al gobierno de Rodrigo Paz y ha denunciado una "persecución política" a pesar de la investigación judicial en su contra por presunto estupro y trata de personas.
Morales argumenta que la investigación judicial en su contra, relacionada con una menor de 15 años, fue "frizada" y ahora una fiscal pide reabrirla. Acusa a la "derecha" de perseguirlo y menciona al gobierno argentino de Javier Milei, afirmando que envió fuerzas militares en lugar de alimentos.
Además, Morales se pronunció sobre la expulsión de la embajadora de Colombia, criticando al gobierno de Paz por no tomar medidas similares contra diplomáticos de Estados Unidos, Israel, la Unión Europea y Argentina, a los que califica de "sumisos a Trump" y "derecha genocida internacional".
El exmandatario boliviano sostiene que el gobierno de Paz representa el "neoliberalismo que hambrea" y que la crisis actual en Bolivia se ve agravada por la participación de diversos sectores como mineros, sindicatos y organizaciones campesinas, muchas de las cuales responden a él.