Las columnas de manifestantes avanzan hacia el Palacio de Gobierno en Bolivia, exigiendo cambios en la gestión actual. La movilización, aunque en su mayoría pacífica, genera preocupación por la posible presencia de infiltrados que busquen desestabilizar el proceso.
Se destaca la organización de juntas vecinales que movilizan a cientos de personas. Los dirigentes expresan sentirse rebasados por sus bases y señalan problemas como la "gasolina basura", "narco valijas" y decretos inconstitucionales como detonantes de la protesta. La falta de capacidad de diálogo de los ministros es también un punto de crítica.