El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, enfrenta una fuerte oposición interna, particularmente de su vicepresidente, Edman Lara. Lara, ex capitán de policía y figura popular en redes sociales, se declaró en "oposición constructiva" y ha calificado a Paz de "corrupto, mentiroso, cínico y títere de Samuel Doria Medina".
Señalan que Samuel Doria Medina, un empresario, sería el verdadero poder detrás de Paz, influyendo en las decisiones de gabinete e incluso colocando a ministros técnicos afines a él. Lara sostiene que Doria Medina controla decisiones clave, como el nombramiento de los ministros de la Presidencia y de Economía.
Esta división interna añade complejidad a la ya volátil situación política de Bolivia, con protestas sociales y la presión de diversos sectores. La credibilidad y la capacidad de gestión de Paz se ven puestas a prueba ante estas acusaciones y la inestabilidad política.