El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, enfrenta múltiples protestas que exigen su renuncia, sumando siete meses de gobierno. Las manifestaciones iniciaron a fines de abril con una marcha de campesinos exigiendo la derogación de la ley 1720 de reforma agraria, coincidiendo con un paro de transportistas por la mala calidad del combustible.
La Federación Departamental de Trabajadores Campesinos de La Paz, Tupac Katari, y la Central Obrera Boliviana, que respaldan al Movimiento al Socialismo, señalan al expresidente Evo Morales como instigador de las protestas. Los sectores sociales critican políticas que tildan de neoliberales y denuncian aumentos salariales.
Se han producido enfrentamientos en La Paz entre manifestantes afines a Evo Morales y fuerzas de seguridad, en el contexto de una crisis económica. La Fiscalía General emitió una orden de detención contra Mario Argollo, secretario ejecutivo de la Central Obrera Boliviana, acusado de delitos como terrorismo por impedir el tránsito de alimentos y auxilio médico.
Los bloqueos persisten en carreteras, y los civiles expresan decepción con el gobierno de Paz. Líderes de Santa Cruz exigieron declarar estado de excepción en departamentos convulsionados y actuar con firmeza contra los manifestantes, convocando a una movilización en defensa de la democracia.