Trabajadores de diversos sectores, incluyendo textil, del INTI y de la industria alimenticia, se manifestaron contra las políticas del gobierno de Javier Milei, denunciando el cierre de 25.000 Pymes y la represión policial durante la protesta.
Los manifestantes expresaron su preocupación por la pérdida masiva de empleos y el impacto en las familias argentinas, señalando que la industria nacional se encuentra paralizada y que el gobierno está en contra del trabajo y la producción.
Se reportaron incidentes de represión policial, con el uso de gas pimienta contra los manifestantes, quienes reclamaban por condiciones laborales dignas y la posibilidad de llevar un plato de comida a sus mesas.
Empresarios textiles y de otros rubros confirmaron que la maquinaria está parada y las líneas de producción al 60% o 50%, a raíz de la apertura indiscriminada de importaciones y el aumento de los servicios, lo que ha generado despidos y un panorama sombrío para la industria.