En Bolivia, la ciudadanía expresa su descontento con el programa económico del gobierno, al que denominan de ajuste. Los sectores populares, especialmente en El Alto, se muestran muy enojados con las medidas que afectan al trabajador.
Los bloqueos y protestas se intensifican, generando filas para comprar alimentos básicos como pollo, cuyo precio se ha triplicado. La población sufre la escasez y el aumento de precios, y clama por soluciones al gobierno.
En medio de la tensión social, renunció el ministro de trabajo de Bolivia. La situación refleja un país dividido entre quienes apoyan la continuidad del gobierno y quienes exigen cambios.