La sensación que transmite el presidente Rodrigo Paz es la de un hombre sincero que enfrenta una profunda crisis institucional en Bolivia, admitiendo la fragilidad del Estado.
A pesar de buscar apoyo regional y mencionar su relación con Javier Milei, Paz reconoce estar atravesando un momento extremadamente difícil, consciente de la complejidad de la situación que enfrenta su gobierno.