La ruptura diplomática entre Colombia y Bolivia escaló a nivel internacional tras la expulsión de embajadores de ambos países. El gobierno de Gustavo Petro aplicó el principio de reciprocidad y anunció la expulsión del embajador boliviano, luego de que el gobierno de Bolivia retirara a su diplomática colombiana señalándola de injerencia.
La tensión se originó tras las declaraciones del expresidente boliviano Evo Morales, quien calificó las protestas en su país como una "insurrección popular". Sectores políticos interpretan las manifestaciones como genuinas de los sectores vulnerables, mientras que otros señalan la existencia de "células políticas" movilizadas, apuntando al propio Morales como instigador.
La crisis boliviana se agrava ante la escasez de insumos médicos, alimentos y medicamentos, a la espera de una resolución diplomática. Mientras tanto, Argentina y Chile han mostrado posturas divergentes, con Argentina brindando apoyo humanitario a Bolivia.