Bolivia atraviesa una profunda crisis social y económica con 45 puntos de movilización activa. El presidente Rodrigo Paz, quien asumió tras 20 años de socialismo, enfrenta protestas generalizadas debido a la falta de combustible, subsidios insostenibles y un estado con escasa inversión en sectores clave como el energético y el litio.
Para intentar apaciguar la situación, Paz anunció la creación de un consejo social y económico y cambios en el gabinete, buscando abrir un canal de diálogo. Sin embargo, sectores sociales, sindicales y mineros continúan movilizados, evidenciando el descontento popular ante las medidas de ajuste fiscal que impactan negativamente en la población.