La situación en Bolivia se agrava con el cuarto día de fuertes protestas y bloqueos. El presidente Rodrigo Paz anunció cambios de gabinete, pero no logró aplacar los ánimos sociales. El país enfrenta un fuerte desabastecimiento de combustible, con largas filas de vehículos intentando cargar gasolina.
Las consecuencias de los bloqueos son devastadoras: la falta de acceso a La Paz impide la llegada de camiones con combustible, exacerbando la escasez. A esto se suma el uso de "gasolina basura", combustible de mala calidad que ha dañado motores de vehículos y cuyo aumento de precio en enero ya había generado malestar. Los transportistas exigen resarcimiento al gobierno por los daños ocasionados.
Se espera que la Central Obrera Boliviana inicie una marcha hoy, lo que podría intensificar el conflicto. La Paz se encuentra paralizada, militarizada y con 47 piquetes en todo el país. Las declaraciones del presidente no han sido bien recibidas por las comunidades originarias, campesinos y maestros.