Se discute la falta de una conducción política centralizada en el gobierno actual, lo que genera tensiones internas.
Algunos analistas señalan que la estrategia política, la comunicación y la gestión no están unificadas, lo que se evidencia en las disputas de poder.
Se menciona la figura de Santiago Caputo como un actor clave en estas discusiones, con una fuerte influencia en las decisiones del presidente Javier Milei.
La interna se manifiesta públicamente, generando preocupación sobre la unidad del equipo de gobierno y la posibilidad de que las divisiones debiliten la figura presidencial.