Se analizan las diversas internas dentro del gobierno, calificando la relación entre Javier Milei y Victoria Villarruel como una "ruptura sin retorno" que precede incluso a la asunción presidencial. La interna más orgánica se da entre Karina Milei y Santiago Caputo, la cual el presidente solía administrar como una "discordia controlada".
Se suman a estas tensiones la interna entre Patricia Bullrich y Manuel Adorni, y la derivada de Santiago Caputo con Martín Menem. La preocupación central radica en la posible pérdida de autoridad si la "tropa" no logra una "discordia funcional", lo que podría erosionar la percepción ciudadana sobre quién realmente manda.
A pesar de la retórica de unidad, el presidente Milei ha elevado la figura de Santiago Caputo, generando especulaciones sobre el posible "regreso del triángulo de hierro". La mesa política del 26 de mayo se perfila como un escenario crucial donde estas tensiones deberán ser abordadas cara a cara.