Durante la gala de los Martín Fierro, se generó un fuerte debate sobre las agresiones y maltratos hacia los periodistas por parte del presidente. El discurso de Graña, quien denunció estas situaciones, fue aplaudido con moderación, mientras que el de Romina Mangel, que abogó por la sororidad y el apoyo mutuo entre colegas, resonó con más fuerza.
Los panelistas criticaron duramente al presidente por sus ataques verbales a los periodistas, recordaron casos anteriores donde el periodismo defendía férreamente la libertad de expresión ante críticas de la oposición, y lamentaron el silencio actual de muchos ante las embestidas del gobierno.
Se cuestionó la doble vara utilizada por algunos medios y figuras públicas, que antes se rasgaban las vestiduras por críticas menores a la prensa y ahora permanecen callados ante insultos y descalificaciones directas por parte del máximo mandatario. Se enfatizó la necesidad de una postura corporativa y de defensa de la profesión ante estos ataques.