Se trata la polémica generada por la autorización judicial para la construcción de un templo de la Iglesia de Jesucristo de los Últimos Días (mormones) en el microcentro porteño, aledaño al convento de Santa Catalina.
La jueza autorizó la obra, pero la decisión generó controversia. Por un lado, la Iglesia Católica y organizaciones de patrimonio histórico alertan sobre el riesgo para el convento, un edificio de 1745 que necesita sol y no tiene cimientos adecuados. Por otro lado, la vicepresidenta Victoria Villarruel criticó la construcción, argumentando que atenta contra la identidad cultural argentina y que el grupo religioso no representa las tradiciones del país.
Los mormones, por su parte, se mostraron sorprendidos por las declaraciones de Villarruel y defendieron su presencia internacional. Argumentan que la altura del templo (36 metros) no es un problema, ya que existen otros edificios altos en la zona, y que la negativa a construir constituye una "privación a la libertad religiosa".
María Nolman, periodista que investigó el caso, explicó que la principal controversia radica en la altura del templo y su ubicación en un casco histórico. Además, se mencionaron grietas aparecidas en paredes del convento, que algunos atribuyen a obras en la vía pública y temen que se agraven con la construcción del templo.