Rolando Graña, en una reflexión sobre su labor periodística, compartió su postura ante la gestión de medios y las presiones del poder.
Recordó su experiencia como denunciante del caso de abusos infantiles de Pitar Malenquini y su participación como testigo en la causa por Marita Verón, subrayando la importancia del rigor en las investigaciones de redes de trata.
Graña enfatizó la necesidad de contar con documentos y testigos precisos, advirtiendo contra la toma de decisiones basadas en "chimentos de peluquería" que luego carecen de sustento judicial. Lamentó que algunas causas se hayan caído por falta de pruebas sólidas, validando así su crítica metodológica inicial.