Se describe un episodio de clientelismo político en Córdoba, conocido como el "call center", llevado a cabo en la cancha de Instituto durante la campaña electoral de Martín Llarllora.
Participaron el gobernador electo y el intendente Paserini, con custodia policial y la presencia de funcionarios municipales y barras bravas. Este operativo fue reconocido por el propio peronismo como una estrategia de inteligencia electoral.